La Luna también sufre ‘insolación’ solar

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Cada objeto, planeta y persona viajando a través del Espacio ha tenido que enfrentarse a daños por radiación solar, y la Luna tiene las cicatrices para demostrarlo. La misión ARTEMIS de la NASA sugiere cómo el viento solar y los campos magnéticos de la corteza lunar trabajan juntos para dar al satélite de la Tierra un distintivo patrón de remolinos más oscuros y más claros. La investigación ha sido desvelada a través de un video en la cuenta del Goddard Space Flight Center de la agencia espacial NASA en YouTube.

El Sol libera una continua salida de partículas y radiación denominada viento solar, explica la NASA. Este viento solar se expande sobre planetas, lunas y otros cuerpos de nuestro Sistema Solar, llenando una burbuja de espacio, denominada heliósfera, que se extiende más allá de la órbita de Plutón.

En la Tierra, los humanos y otros seres vivos estamos protegidos del viento solar. La NASA detalla que cómo el viento solar es magnetizado, el campo magnético natural de nuestro planeta desvía las partículas de la energía del Sol alrededor de la Tierra, por lo que solo una pequeña fracción alcanza a la atmósfera.

A diferencia de la Tierra, la Luna carece de un campo magnético global. Sin embargo, las rocas magnetizadas cerca de la superficie lunar crean pequeños puntos localizados de campo magnético que se extienden desde cientos de yardas hasta cientos de millas. Este es el tipo de información que debe entenderse bien para proteger mejor a los astronautas en la Luna de los efectos de la radiación, sostiene la NASA en su página web oficial y en el video de YouTube.

Las burbujas del campo magnético por sí mismas no son lo suficientemente robustas para proteger a los humanos de ese entorno de radiación severa, pero estudiar su estructura podría ayudar a desarrollar técnicas para proteger a nuestros futuros exploradores.

“Los campos magnéticos en algunas regiones actúan localmente como este protector solar magnético”, dijo Andrew Poppe, científico de la Universidad de California en Berkeley, quien investiga los campos magnéticos de la corteza de la Luna utilizando datos de la misión ARTEMIS de la NASA junto con simulaciones del ambiente magnético de la Luna.

Estas pequeñas burbujas de ‘protección solar’ magnética también pueden desviar las partículas del viento solar, pero a una escala mucho más pequeña que el campo magnético de la Tierra. Si bien no son suficientes para proteger a los astronautas por sí mismos, tienen un efecto fundamental en la apariencia de la Luna, asevera la NASA.

Bajo estos paraguas magnéticos en miniatura, el material que conforma la superficie de la Luna, llamado regolito, está protegido de las partículas del Sol. A medida que esas partículas fluyen hacia la Luna, se desvían a las áreas alrededor de las burbujas magnéticas, donde las reacciones químicas con el regolito oscurecen la superficie. Esto crea los distintivos remolinos de material más oscuro y más claro que son tan prominentes que se pueden ver desde la Tierra.



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