¿Una tormenta solar masiva puede acabar con nuestra civilización?

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Las tormentas solares no son fenómenos desconocidos para los astrónomos. Nuestro planeta soporta constantemente el bombardeo de estas violentas explosiones procedentes del Sol. Afortunadamente, el campo magnético de la Tierra logra minimizar el impacto que provocan y hacerlo inofensivo.

Sin embargo, en ocasiones, estas tormentas pueden llegar a ser tan agresivas que ni siquiera nuestro escudo natural sería capaz de protegernos. A este evento cósmico se le conoce como tormenta solar masiva.

Si bien los científicos conocen la existencia de dicho fenómeno, el poco tiempo que se los lleva estudiando hace imposible predecir sus ciclos de aparición con exactitud. No olvidemos que hace apenas 70 años que los investigadores disponen de los medios adecuados para analizar y medir la intensidad de las tormentas solares.

Un acontecimiento de esta magnitud supone un riesgo para los sistemas de comunicación, los satélites, el tráfico aéreo y las redes eléctricas; es decir, para todo aquello que hace posible la vida cotidiana de nuestra época.

“Megatormenta”
En 1989 y en 2003, ocurrieron dos tormentas solares severas que ocasionaron grandes cortes de luz, la primera en Quebec, Canadá, y la otra en Malmö, Suecia. Se trataron solo de “fenómenos locales”, pero los expertos tienden a considerarlos más bien como avisos de lo que una de esas tormentas sería capaz de hacer a escala global.

A fines de agosto de 1859, la superficie del Sol emitió una enorme llamarada varias veces más grande que la Tierra justo en dirección de nuestro planeta. Al suceso se le conoce como “evento Carrington” y es considerada como la tormenta solar más potente de la historia.

Durante los días que tuvo lugar, las auroras boreales (provocadas por las partículas solares que son desviadas hacia los polos por el campo magnético) llegaron hasta los trópicos. Además, en los primeros días de septiembre, los sistemas de telégrafos fallaron o se incendiaron de forma espontánea debido a la oleada de energía que recibieron.

Si no se registraron mayores desastres fue porque en aquel momento la energía eléctrica apenas empezaba a cambiar la vida en las grandes ciudades. Pero que algo similar ocurra hoy, cuando una gran parte de nuestras actividades depende de la electricidad, podría llegar a ser catastrófico, provocando millones de accidentes y muertes.

Grandes tormentas del pasado
Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, buscó rastros de tormentas solares masivas del pasado, en años en los que no había quién las registre.

El equipo de científicos halló, en núcleos de hielo formados hace 100.000 años en Groenlandia, evidencia de una poderosa y hasta ahora desconocida megatormenta que alcanzó la Tierra en el año 660 antes de Cristo.

“Si esa tormenta solar hubiera ocurrido hoy -asegura Raimund Muscheler, profesor de Geología de la Universidad de Lund y autor principal de la investigación- habría tenido graves efectos en nuestra sociedad tecnológica”.

En su artículo, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, Muscheler y sus colegas destacan que, aunque las tormentas solares masivas son raras, los datos indican que podrían ser “hechos naturales recurrentes” en la actividad solar. Es decir, un tipo de ciclo solar que nos resulta tan peligroso como desconocido. “Es justamente por eso -indica el investigador- que debemos aumentar las medidas de protección de la sociedad ante las tormentas solares”.



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