Dormir nos protegerse del coronavirus

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En condiciones normales, puede que tengamos tanto trabajo que nos acostemos muy tarde terminándolo, o bien una situación que nos preocupe simplemente no nos deje dormir. Pero ahora durante la pandemia el problema parece persistir, incluso aunque algunos ya no tengan que ir al trabajo.

En efecto, el distanciamiento social ha hecho que las actividades laborales se suspendan en muchos ámbitos, mientras que otros han podido continuarlas desde casa. Sin embargo, el cambio en la rutina habitual de las personas es inminente, y esto no solo puede afectar su estado de ánimo, como indicamos en un artículo previo, sino que también puede alterar su ritmo de sueño.

El problema es que la alteración del sueño no solo puede afectar nuestro estado de ánimo y causar un círculo vicioso, sino que esto puede tener consecuencias importantes en el funcionamiento de nuestro sistema inmunitario, nuestra principal protección contra enfermedades.

¿Cuánto tiempo debemos dormir?
Aunque algunos se lo han tomado con calma, las redes sociales están repletas de memes y comentarios de personas que se sienten aburridas y estresadas pasando la mayor parte de su tiempo en casa.

Algunos, sin nada que hacer o evitando hacer los pendientes, pueden estar durmiendo más, mientras que otros, saturados de información en las redes, preocupados por el impacto económico, viendo Netflix o saturados de interactuar con las mismas personas en el mismo espacio, pueden estar durmiendo menos.

Sin embargo, los expertos señalan que los adultos deben procurar dormir entre siete y nueve horas de sueño por noche. Ciertas personas pueden sentirse satisfechas y descansadas durmiendo menos, pero determinar el tiempo clave para sentirse bien es necesario para mantener una buena salud.

¿Cómo influye el sueño en nuestras defensas?
El sueño está íntimamente relacionado con nuestro sistema circadiano, siendo ambos esenciales para regular nuestro estado de ánimo, horarios de alimentación, recuperación de enfermedades o lesiones, e incluso nuestro funcionamiento cognitivo y físico.

No dormir lo suficiente, o tener horarios desfasados, a largo plazo puede tener consecuencias aún más graves como aumentar el riesgo de obesidad, diabetes, enfermedades cardíacas y presión arterial alta.

Mientras dormimos, nuestro sistema inmunitario libera proteínas llamadas citoquinas que intervienen tanto en nuestra respuesta al estrés psicológico como en la lucha contra infecciones e inflamación. Por consiguiente, sino dormimos lo suficiente, produciremos menos citoquinas y quedaremos más vulnerables antes enfermedades infecciosas, como el COVID-19.

Si bien aún no hay ninguna investigación que demuestre de manera certera alguna relación entre el sueño y la infección con el nuevo coronavirus, la evidencia existente hasta ahora sobre otras enfermedades sugiere un patrón similar. Por ende, es necesario velar por dormir bien y lo suficiente, evitando así debilitar nuestro sistema inmunitario e incrementar el impacto del estrés por el confinamiento.



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